Genómica, aliada contra males crónicos

Con estudios de genómica para determinar enfermedades como diabetes, hipertensión y cardiopatías pediátricas, el Hospital Regional Adolfo López Mateos del ISSSTE enfrenta una nueva etapa, afirmó Roberto Baños Tapia, director general de la institución.

Para esa labor, el hospital cuenta con un ejército de especialistas, compartió en entrevista el funcionario, al tiempo que advirtió que los logros no serían posibles sin una visión innovadora.

Es un área de cardiología pediátrica que no existía en 2014 y que ya llegó a su cirugía número 100.

A cuatro años de que asumió la dirección del Hospital Adolfo López Mateos, reiteró su compromiso con los 12 millones de derechohabientes del instituto y aseguró que éste busca la excelencia médico–quirúrgica. “En el hospital, ese compromiso es de todos los trabajadores, el cual permitirá que los derechohabientes tengan calidad y calidez en la atención”.

¿Cuáles son los mayores logros del Hospital Adolfo López Mateos?

—Nos centramos en la innovación, hay que lograr el mayor beneficio con el menor daño.

Hemos avanzado con proyectos en neurocirugía, resolvemos aneurismas o daños cerebrales a través de intervenciones que ingresan por una vena y resolvemos lesiones de la columna con tan sólo tres o cuatro orificios.

Se ha desarrollado un área de cardiología pediátrica para atender los problemas congénitos en el corazón del niño y no menos importante es la medicina genómica.

En 2015, 2016 y 2017 hicimos un congreso nacional, que este 2018 será internacional, en el que queremos que los avances se apliquen en beneficio del médico especialista hacia su paciente.

Habla de medicina genómica, ¿qué impacto tendrá para la atención de enfermedades crónicas?

—Aquí tenemos el proyecto Infancia saludable: elegimos mil 500 niños recién nacidos y les damos seguimiento hasta que cumplen 15 años. Hemos tomado muestras de sangre de su cordón umbilical y la idea es mirar sus genes y ver cómo es que detonan el de la obesidad y, con ello, la diabetes.

Veremos desde la época lactante, escolar y adolescente qué es lo que despierta esos genes, presentes en el mexicano mestizo por la herencia indígena, con disposición a ese padecimiento.

Con este proyecto podremos decir qué deben hacer los padres en la nutrición de sus hijos para que no haya dietas hipercalóricas que despierten los genes de la obesidad y diabetes. Nos estamos anticipando al desarrollo de la enfermedad, la genómica debe servir no para una investigación en un cuarto cerrado, sino para que se traduzca en conocimiento para el médico, la familia y el maestro.

¿Cuánto lleva este proyecto?

—Dos años. Ya recibimos pacientes de todas las dependencias, pero principalmente del magisterio, que es nuestro principal derechohabiente, en específico de la Sección 9 de los maestros de la Ciudad de México y Estado de México; quienes dudaban de la calidad de los servicios de médicos del ISSSTE, pero ahora que han visto que estamos preocupados no sólo por atenderlos, sino por investigar, han sido los primeros promotores de que se siga investigando y de que haya recursos para la genómica.

La genómica es un área con muchos proyectos, ahorita tenemos siete, pero los que tienen que ver con diabetes, hipertensión e infancia saludable van a impactar más porque tocan los desafíos que el país enfrenta y le cuestan miles de millones, pero no sólo eso, sino que deterioran la calidad de vida.

Sobre el área de cardiopatía pediátrica, ¿cómo surge el proyecto?

—En 2014 hubo niños que quedaron pendientes de ser referidos a un hospital del Centro Médico Nacional para su atención, eso no podía ser posible y seguir así. En la actualidad ya no sólo resolvemos los problemas de los niños que le tocan a la región; vienen infantes de Veracruz, Tlaxcala, Guadalajara, Guerrero e Hidalgo.

Hemos decidido ser un hospital del sí y apoyar a todas las regiones cuando de cardiología pediátrica se trata, por eso hemos llegado a cien casos operados y esperamos lograr 60 cirugías cardiológicas a final de este año. Eso no sería posible sin el apoyo del director del instituto, Florentino Castro, para la innovación, y el apoyo de la dirección médica para la realización de los proyectos integrales.

¿Cuáles son los principales desafíos del hospital?

—Este hospital, que se funda en 1970, actualmente atiende a 1 millón y medio de derechohabientes de las zonas sur y poniente, y tenemos 57 especialidades con un promedio de 240 mil consultas, 130 mil urgencias y un promedio de 17 mil cirugías al año de alta complejidad.

Nuestra misión, más que desafío, es la excelencia médico-quirúrgica para la atención de los derechohabientes, y para ello contamos con un modelo de atención proactivo donde el centro es el paciente.

Nuestro objetivo es preparar nuevas generaciones del siglo XXI para tener una gran expectativa de vida, que casi es de 80 años, y llegar en condiciones de calidad.

¿Por qué el ISSSTE López Mateos ocupa el primer lugar entre hospitales del instituto en indicadores de desempeño?

—Porque contamos con una jefatura de calidad y seguridad internacional del paciente. Hemos desarrollado una cultura de un matiz de riesgos, es decir, vemos qué riesgos hay en el área médica, nos enfocamos a resolverlos y creamos cultura de calidad.

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