7 Terribles Consecuencias De No Recibir Amor En La Infancia

El ser humano, para poder alcanzar la felicidad, tiene que desarrollarse en sociedad y sobretodo en un núcleo familiar armónico, es decir en un entorno que le permita lograr su plena formación. Es inimaginable pensar, que vivimos en absoluta soledad: nos es imprescindible el amor, porque es esa energía que todo mueve.

El ser humano nace para dar y recibir amor; y si esto último no se da adecuadamente en temprana edad,
desemboca en consecuencias negativas más adelante, afectando el comportamiento en sociedad y la relación con los demás.

El vínculo emocional que el niño establece con sus padres o cuidadores más cercanos se conoce como apego y es fundamental porque aporta la protección y seguridad imprescindibles para crecer con un adecuado desarrollo psicológico.

Si este vínculo emocional en la infancia fue seguro, basado en la protección y aceptación incondicional, es probable que el desarrollo se establezca con una buena salud emocional, de manera que, más adelante, se puedan establecer relaciones maduras con otras personas.

Por el contrario, si los padres o quienes cumplieron esa función actuaron en forma sobreprotectora, negligente o desorganizada, es posible que en la adultez esa persona presente desequilibrios emocionales, que le dificulten establecer relaciones saludables y positivas con los demás. Por ello, quienes han crecido en una familia disfuncional suelen presentan secuelas en el plano afectivo.

Consecuencias.

Los seres humanos podemos desarrollar nuestra humanidad únicamente si hemos recibido el amor de nuestra madre. Nuestra capacidad de altruismo y de “sentir con” los demás, dependen de esa conexión amorosa inicial. Cuando nace, el ser humano debe recibir la protección y seguridad que únicamente el
amor materno puede dar. Esto no ocurre en ocasiones, generando graves
consecuencias.

Estas son algunas de ellas:

1- La falta de amor materno, puede generar indiferencia hacia el sufrimiento ajeno y apatía en la adultez. Muestran un comportamiento apático, que puede afectar no solo sus relaciones más cercans, expresando un marcado desinterés hacia los demás y una enorme dificultad para sentir empatía hacia el dolor ajeno.

2– Los niños carentes del amor materno, experimenta una enorme dificultad para expresar sus sentimientos más adelante. Por ello, toman el camino de reprimirlos y en algunos casos, simularlos.

3- Si no se ha recibido amor en las etapas tempranas de la vida, más adelante se busca tapar esa carencia aceptando cualquier tipo de relación. “Algo es mejor que nada”, podría ser el lema de estas personas, que son capaces de involucrarse y admitir abusos con tal de establecer una relación, simplemente porque no saben cómo debe ser una conexión basada en el amor.

4- Una profunda desvalorización y una baja autoestima acompañan normalmente a las personas que no recibieron el amor materno, porque este es el núcleo fundamental de la personalidad futura. Si no se obtuvo ese “amor inicial”, difícilmente lo que venga más adelante pueda ser asimilado adecuadamente, porque se desarrollan sobre la base de un profundo vacío afectivo. Cuando el niño percibió el rechazo en su más tierna infancia, o no se sintió deseado por alguno de sus progenitores o un cuidador importante, pensará que no es digno de ser querido y amado y crecerá con una autoestima muy baja.

5- Muchas personas que no recibieron el amor materno, reaccionan en forma infantil cuando tienen problemas en su adultez. Ante situaciones que generan estrés y tensión, reaccionan como niños, siendo incapaces de dar una respuesta acorde a su edad y mostrando al bebé que ha sido rechazado y abandonado, que se sintió humillado y traicionado.

6- El miedo al fracaso es otra de las características que pueden presentar estas personas que no han sentido en forma adecuada el apego inicial. Se infravalorarán muy frecuentemente y se sentirán incapaces de afrontar cualquier reto, por lo que buscarán en forma persistente la aprobación de los demás. Esto lleva, en ocasiones, a la búsqueda de un perfeccionamiento casi enfermizo, buscando siempre la aprobación y evitando el rechazo, porque siente que si se equivoca será criticado, lo que para él  revive ese rechazo primigenio.

7- El niño que se ha sentido rechazado por sus padres, probablemente tienda al aislamiento y adopte una actitud huidiza. Esto es lógico, porque la huida es la reacción más primitiva de una persona que se siente rechazada. Por ello, un niño que sufrió el rechazo suele crear un mundo imaginario, en el que pasa la mayor parte de su tiempo.

Es muy probable también que se encuentre mejor jugando solo e inventando historias, como una manera de huir de la realidad. Por ello, quienes se han sentido rechazados en la infancia suelen tener pocos amigos en el colegio y más adelante ocurre lo mismo en su trabajo, porque se sienten más cómodos estando solos.

Estos puntos reflejan tristemente la realidad que viven algunos niños en México, existen casos que no son dados a conocer, niños que sufren humillaciones, golpes, maltrato psicológico, abandono. Dando como resultados adultos que no logran entender su realidad, violentos, tristes y muchas veces sin metas en la vida.

Es por ello que Fundación DB abre sus puertas desde hace 10 años con la finalidad de rescatar y encaminar a los más indefensos, los niños.

Sobre pilares como el amor, la solidaridad y la humildad como principales valores, la fundación surgió por el servicio social y por la necesidad de ayudar a la niñez, brindándole calidad de vida, como lo explica Norma Farca Hamui, presidenta de la organización.

Actualmente la fundación cuenta con dos casas hogar, dividido en Casa de hogar de “Ellas DB” y Casa hogar “Le Jaim DB”. En ambos casos se apoya a niños con historial de maltrato, violencia, abandono y abuso que son canalizadas por medio de convenios con diferentes DIF de México. Con el objetivo de eliminar los patrones de violencia y reintegrarlos a la sociedad con habilidades y capacidades para que puedan ser madres
o padres, profesionistas y ciudadanos con un mejor futuro.

Falta mucho por cambiar, apenas hemos dado el primer paso, cualquiera de nosotros puede ayudar, si se lo propone, hacen falta más manos que aporten de su tiempo y conocimiento, para que existan adultos felices, aprendamos a cuidar a nuestros niños.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *